LA CIUDAD LIMPIA DE NUESTRO SAN JUAN Y LA CONCIENCIA DE NUESTROS CIUDADANOS


Por Leandro ortiz de la Rosa
Un reverendo contaba la historia de un niño llamado Pedrito que presentó la siguiente factura a su madre: “Mamá debe a Pedrito y por hacer los mandados, 25 centavos; por ser bueno, 10 centavos; por ir a la tanda extendida, 15 centavos; extras, 5 centavos. Total: 55 centavos.
Su madre le dio los 55 centavos y le presentó su propia factura: Pedrito debe a mamá por ser buena, 0 centavos; por cuidarte todo el tiempo que estuviste enfermito, 0 centavos; por la ropa, el calzado y los juguetes, 0 centavos; por darte de comer y por tu cama, 0 centavos. Total de la deuda de Pedrito con su madre: 0 centavos. Los ojos de Pedrito se llenaron de lágrimas y le devolvió el dinero, diciéndole: “Déjame quererte y hacer cosas por ti”.
Cada día al amanecer los Sanjuaneros, y determinados comunicadores,  pensamos que la ciudad  de San Juan, está puesta para nosotros, a nuestra merced y más allá de la calle donde vivimos como un derecho propio adquirido por los impuestos que pagamos (no muchos, por cierto). La realidad es que las tasas con las que contribuimos al sostenimiento urbano no son suficientes para pensar en una ciudad decente, por cierto una de las mas limpia del país por no decir la mejor,. Es cierto que la gestión municipal no ha sido la apropiada con el derroche de ‘botellas’, pagos a viejitas queridas por dar un servicio de limpiesa a nuestra ciudad cada mañana, contratos interesados y con el manejo de recursos; pero también es cierto que poco o nada hemos puesto de nuestra parte. Los ciudadanos consideramos legítimo protestar porque un semáforo se apaga a cinco un kilómetros de nuestra casa, porque no hay suficiente iluminación en una avenida en el otro extremo de la ciudad por donde pasamos, porque un jardín cerca de donde vive una prima no está lo suficientemente cuidado, por los cementerios, por el matadero, o porque de camino a su trabajo se encontró un charco o un boquete en el asfalto, hoyos por doquier, por que el presupuesto no es suficientes. Exigimos que nuestras calles y sistemas de alcantarillado estén a la par de los de Maiami, Italia,Londres, pero a la hora de contribuir, deducimos que en el Itbis está todo incluido. Estamos equivocados.
Tenemos lo que nos corresponde, ni más, ni menos, conforme al nivel de recaudación existente y conforme a nuestra capacidad de respetar lo ajeno, lo común de todos. No es excusa si la alcaldesa es buena o mala, cumplir es obligación de todos, de los regidores y de los ciudadanos. Es casi imposible pensar que, de nuestra propia voluntad, sin pedir nada a cambio y solo por contribuir a que nuestro espacio vital sea agradable (o simplemente decente), hiciéramos algo por nuestra ciudad. Es más fácil protestar, señalar con el dedo, lamentarse por lo que los otros no están haciendo. Podríamos mentar la famosa frase de Kennedy pero con adaptación propia: no pienses en lo que la ciudad puede hacer por ti, sino lo que tú puedes hacer por San Juan, su Municipio,  aunque expresión nos tememos que no obtendríamos mucho eco.
Como la mamá de Pedrito, la ciudad nos da muchas cosas sin apercibirnos de que estamos haciendo uso de ellas y, realmente, no correspondemos, preferimos pasarle factura con nuestros improperios, sin ningún tipo de amor. Así, con esa falta de conciencia, no vamos a conseguir una ciudad en la que merezcamos vivir, contribuyamos con la limpieza de San Juan, esta ciudad es de todos, muy probable que algun dia digamos que desearemos ver la ciudad como la estamos viendo ahora y no soy pesimista.
LEANDRO ORTIZ DE LA ROSA
EL AUTOR ES
PERIODISTA Y PROFESOR UNIVERSITARIO.


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