LAS 5 REGLAS PARA PRESTAR DINERO A AMIGOS Y FAMILIARES

No tomar precauciones nos puede llevar a un callejón sin salida, lo mejor es proceder
con las medidas previas que le recomienda El Mercantil
En la economía actual, es fácil entender cómo alguien puede encontrarse en un lugar oscuro financieramente a causa de otros, y a veces eso es debido por no haber procedido con cautela. Se producen con frecuencia situaciones en las que un amigo o familiar se dirige a nosotros porque está en necesidad y, por un lado, se desea ayudar al ser querido, pero por otro, usted ha oído historias sobre los préstamos que han salido mal, acabando con amistades y separando familias. Incluso si está seguro de que quien le pide le devolverá el dinero, es difícil saber cómo se debe proceder.
Para ayudar a tomar una decisión correcta, siga los siguientes consejos:
Regla 1: Sólo decir sí, si usted realmente quiere decir sí.
No se deje influir por otras personas, ni piense que usted no es una buena persona por decir ‘no’. Piense que las consecuencias de esta operación pueden ser peores. Es mejor que se produzca cierto resentimiento a que la relación termine. Decir que no a un préstamo no le hace egoísta o un mal amigo, por el contrario, la negativa hará proteger su relación. Usted podría decir: “realmente me gustaría ayudar, pero no dispongo de un dinero extra en este momento para prestarlo”, “precisamente voy a comenzar un proyecto para el que me hace falta efectivo, o me piden que comprometa lo que tengo”. Es posible justificar con los gastos inesperados de sus hijos o el ahorro para la educación de los mismos. Un verdadero amigo o familiar estará dispuesto a aceptar su explicación, si no lo hace, mejor que su relación se deteriore ahora, que no después.
Regla 2: Preste justo lo que puede permitirse perder, nada más.
Su amigo o familiar puede ser digno de confianza y cumplir con los requisitos de devolución, pero pueden surgir acontecimientos inesperados que le impidan el reintegro como estaba previsto originalmente. Jamás ponga en peligro su hipoteca. Imagine cómo se elevaría su nivel de estrés cuando no pueda pagar sus tarjetas de crédito o el préstamo de su vehículo. En pocas palabras, prepárese para lo peor, de modo que, si nunca vuelve la cantidad que prestó, aun así, usted podrá proceder al pago de sus facturas.
Regla 3: Mediante un documento firmado, determine el tiempo de pago.
A menudo el tiempo de devolución no queda lo suficientemente claro: ‘en cuanto cobre aquello’, ‘nada más venga un extra’, ‘te iré dando cantidades’, ‘calculo que en un año tendría’, ‘ya me han dicho que me van a pagar pronto’, ‘en cuanto resuelva con mis clientes’, etc. Eso para usted es una trampa, aunque no haya voluntad de ello. El error es que los tiempos no son los mismos para prestador y deudor, salvo que haya un documento por escrito y, a ser posible, notariado con alguna garantía. No tenga vergüenza en diligenciarlo así, el deudor también se lo pediría si fuera él quien le prestara el dinero. Ponga como testigos a otros amigos o familiares. El dinero no es un regalo.
Regla 4: El documento debe reflejar todas las condiciones.
Es aconsejable cargar intereses, solo un poco, ya que de ese modo el deudor le dará más atención a su deuda. Puede parecer demasiado estricto, pero lo honesto es establecer las condiciones específicas para el préstamo en las que todo el mundo esté de acuerdo. Nunca fije la devolución del préstamo para un tiempo indefinido, usted debe de saber cuándo estará el dinero de regreso en su cuenta. Permaneciendo todo por escrito evitamos que la palabra se desvanezca, que intervengan las opiniones o que desaparezcan las prioridades. Por cada pago entregará un recibo. Su previsión valdrá la pena y los gastos del documento deben ser cargados a quien lo recibe. Las firmas con copia de identificaciones personales son esenciales. Existen plantillas de ‘pagarés’ que ayudan mucho en este procedimiento.
Regla 5. No deje pasar las fechas de vencimiento, reclame.
Si el dinero se presenta a tiempo, no hay problema, pero si usted es flexible, el deudor lo tomará como que usted es blando. Usted debe ser muy serio desde la discusión antes del préstamo, o sufrirá por ello. La costumbre de ir aplazando el pago hace que cada vez éste se alargue más, porque siempre hay una excusa. Usted estableció una regla para que se cumpla, e incluso puede establecer penalizaciones. No se trata de usura, los intereses muy grandes son usura y éste no es su caso. Envíe recordatorios con copias y recuerde que hizo un favor.
Por ejemplo:
“De acuerdo al compromiso que adquiriste conmigo, se ha producido un atraso al que debes responder desde el pasado 15 de junio. Estoy contento de ayudarte, pero tú también has de ser agradecido y corresponder como debe”. Haga copia de ello.

Si no va a seguir estas reglas, no preste, ni más, ni menos.

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